Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

lunes, 29 de mayo de 2017

Amapola


Pareces una amapola que me crece
distraída e inesperada
en cada esquina, tan puta
como las malas hierbas.
Me dicen que te arranque de mí
y de mis campos,
que me estás enfermando
con tu cricri incesante.
¡Que no!
Quitarle la vida
a algo tan rojo...


2 comentarios:

gato dijo...

Pues mira, hasta que no he leído este poema no me he dado cuenta de lo procaces que pueden resultar las amapolas: putañeando, descaradamente, sobre la tela de cualquier paisaje.

Un saludo.

Tamara Cejas dijo...

hermosas palabras, y hermoso blog ♥ meramente lo he encontrado de casualidad y no me arrepiento. espero poder asi, con tu respeto y permiso obvio compartirte mis imagenes de amor como parte de un proyecto para la universidad aqui en Lima, Peru. soy una futura diseñadora grafica compartiendo mi arte pues considero que un escrito con una hermosa imagen es sumamente un lindo complemente pues. Gracias y te sigo vale? ♥ ♥